Entre el frenesí del tiempo,
lo efímero de la distancia
tu mirada de sublime pureza
trastocó mi alma,
cual rayo que penetra al árbol hasta sus entrañas.
Y estabas allí, serena... con el sol de la tarde que envidiable,
besaba tu cabello
imagen perfecta / divina...
Presencia que inspira, la serenidad de tu semblante,
la tranquilidad de tus labios carmesí
y sobre todo: la mirada sublime que proyectan tus ojos...
cual ventanas de hermosos cristales, que sin hablar, dicen tanto...
mirada que me penetra hasta lo mas hondo,
trastocando mi alma e invitándola a conocer la tuya...
Mirada sublime que invita a danzar, a cantar, a reír...,
mirada que transforma toda oscuridad en luz.
Labios de seda que cantan amor...
Pero es tu mirada, la que me ha abierto a tu corazón.
Pues más que una mirada, más que tus labios de seda...,
es el cantar de tu alma...
el danzar de tu ternura...
la fortaleza de tu espíritu.